Travesuras de la Niña Mala

Portada de libro.…Por ella, aquel verano, me trompeé con Luquen, uno de mis mejores amigos. En una de esas reuniones que teníamos las chicas y los chicos del barrio en la esquina de Colón y Diego Ferré, en el jardín de los Chacaltana, Luquen, haciéndose el gracioso, dijo de pronto que las chilenitas eran unas huachafas, porque no eran rubias de verdad sino oxigenadas, y que, a mis espaldas, en Miraflores habían comenzado a decirles las Cucarachas. Le lancé un directo al mentón, que él esquivó, y fuimos a dirimir la diferencia a trompadas en la esquina del malecón de la Reserva, junto al acantilado. Estuvimos sin hablarnos toda una semana, hasta que, en la siguiente fiesta, las chicas y los chicos del barrio nos hicieron amistar.
A Lily le gustaba ir todas las tardes a esa esquina del Parque Salazar alborotada de palmeras, floripondios y campanillas desde cuyo murito de ladrillos rojos contemplábamos toda la bahía de Lima como contempla el mar el capitán de un barco desde la torre de mando. Si el cielo estaba despejado, y juraría que aquel verano el cielo estuvo siempre sin nubes y el sol brilló sobre Miraflores sin fallarnos un solo día, se divisaba allá al fondo, en los confines del océano, el disco rojo, llameando, despidiéndose con rayos y luces de fogueo mientras se ahogaba en las aguas del Pacífico. La carita de Lily se concentraba con el mismo fervor con que iba a comulgar en la misa de doce de la parroquia del Parque Central, la vista fija en aquella bola ígnea, esperando el instante en que el mar se tragara el último rayito para formular el deseo que el astro, o Dios, materializaría. Yo pedía un deseo también, creyendo sólo a medias que se haría realidad. Siempre el mismo, por supuesto: que me dijera por fin que sí, que fuéramos enamorados, tiráramos plan, nos quisiéramos, pasáramos a novios y nos casáramos y termináramos en París, ricos y felices.
Desde que tenía uso de razón soñaba con vivir en París. Probablemente fue culpa de mi papá, de esos libros de Paul Féval, Julio Verne, Alejandro Dumas y tantos otros que me hizo leer antes de matarse en el accidente que me dejó huérfano. Esas novelas me llenaron la cabeza de aventuras y me convencieron de que en Francia la vida era más rica, más alegre, más hermosa y más todo que en cualquier otra parte. Por eso, además de mis clases de inglés en el Instituto Peruano-Norteamericano, logré que mi tía Alberta me matriculara en la Alliance Francaise de la avenida Wilson, donde iba tres veces por semana a aprender la lengua de los franchutes. Aunque me gustaba divertirme con mis cumpas del barrio, era bastante chancón, sacaba buenas notas y los idiomas me encantaban.
Cuando las propinas me lo permitían, invitaba a Lily a tomar el té —todavía no se había puesto de moda decir tomar lonche— en la Tiendecita Blanca, con su nívea fachada, sus mesitas y sus toldos sobre las veredas, y sus miliunanochescos pasteles —¡las bizcotelas, los alfajores rellenos de manjar blanco, los piononos!— en el límite mismo de la avenida Larco, la avenida Arequipa y la alameda Ricardo Palma sombreada por las copas, de los altísimos ficus….

Mario Vargas Llosa (texto de el libro “Travesuras de la Niña Mala”)

No se si fue París, tal vez lo haya sido, pero este libro me atrapo como hacia mucho no me pasaba. La descriptiva de Vargas Llosa es increíble, y si bien puede parecer una historia de amor es mas bien, desde mi punto de vista, la manera en la que los personajes manejan el desamor lo que hace la historia diferente. Vargas Llosa nos lleva durante la historia a vivir en Lima, París y Londres en diferentes épocas representativas de cada lugar. No voy a platicar mucho de el libro pero si lo puedo recomendar ampliamente.

Blu

8 thoughts on “Travesuras de la Niña Mala”

  1. Me EN-CAN-TO!!! 🙂 No he leido el libro, pero si me han dado buenas recomendaciones sobre él; ahora con mucha más razón lo leeré 😉

    Cómprale al Perú!!!

  2. Me gusta que me recomienden música, pero tengo que admitir que me gusta mas cuando me recomiendan un libro.

    Espero estés bien 🙂 Cuidate!

    No digas “ya no”, no te pongas a llorar…

  3. Q bueno q escribiste sobre un libro… ya lo lei y si ehh es muy buena la forma de describir todos esos paises.
    Y tu q onda como estas?? Hacia tiempo q no escribias.
    BeSoS MoXo!!

  4. NO HE LEIDO EL LIBRO PERO YA SE ME ANTOJO LO BUSCARE Y HABER A MI QUE SABOR DE BOCA ME DEJA Y QUE BIEN QUE RECOMIENDES TAMBIEN LIBROS EH UN ABRAZO BLU

  5. Wow Sergio! Que chevere que sus escrituras no sean una excepcion en tu hogar. Tuve la fortuna de conocer a ese caballero gracias a mi profesor de Literatura cuando yo tenia 9 de edad y cero interes por leer libros en espanol. Don Mario es un tipazo! El y Paulo Coehlo me marcaron tanto la adolescencia que un buen porcentaje de lo que siento y soy hoy se lo debo a ellos. Nice entry! Me moviste muchos recuerdos.

  6. que bueno chicos que aún existan personas que les gusté hacer algo más que el hobbie de moda: el de estorbar.
    Está chévere tu página, además me gusta como escribes y sobre lo que escribes.
    Saludos

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